Las 100 mejores novelas de ciencia ficción

Las 100 mejores novelas de ciencia ficciónJuzgar un libro como este es, por lo pronto, difícil. Uno siempre verá enfrentados sus gustos personales a los de los autores y no podrá evitar pensar “¿qué hace esta obra aquí?” o “¿por qué no está esta otra?” a medida que vaya pasando las páginas. Salvado ese escollo, lo siguiente que uno se pregunta es hasta qué punto el libro ha cumplido sus expectativas. En apariencia las ha sobrepasado: no sólo nos comenta lo que, en opinión de los autores, son las cien mejores novelas de género, sino que se añaden quince novelas slipstream, veinte antologías y quince novelas españolas, junto a unos completos índices y apéndices.

Y sin embargo el resultado final es, hasta cierto punto, decepcionante. Y creo que lo es por el formato elegido, casi de “ficha de biblioteca”, con un detalle bibliográfico de cada obra, un resumen de su argumento y un comentario sobre la novela reseñada. Es, precisamente, la desproporción entre el resumen y el comentario la que convierte este libro en fallido: casi dos páginas hablando del argumento de la novela para luego ventilar lo realmente interesante (las opiniones de la misma por parte del autor elegido para reseñarla) en uno o dos párrafos que apenas dan tiempo para entrar en materia. Esto hace que el libro se convierta en poco más que una noticia bibliográfica de las obras elegidas y resulta frustrante, por cuanto el problema era fácilmente subsanable con solo haber concedido más espacio (una o dos páginas) al comentario y análisis. Los comentarios, por otro lado, son tan breves que uno apenas ver asomar la personalidad del autor de los mismos. Y, al fin y al cabo, de ¿qué sirve dar una opinión sobre algo si esta no parece lo suficientemente personal? La excepción (la desafortunada excepción, diríamos) son algunos de los comentarios de Eugenio Sánchez Arrate, donde por desgracia sí que asoma la personalidad del comentarista, llenando sus frases de detalles que resultan en ocasiones, por tontos o por excesivamente fandomitas, un tanto irritantes.

Junto a eso hay sorprendentes omisiones, como reseñar que la Trilogía de las Fundaciones (que no “de la Fundación” como se dice erróneamente) recibió un Hugo retrospectivo pero no comentar que fue galardonada con un Hugo a la Mejor Serie de todos los tiempos. Destacar el premio menos importante y olvidar el realmente relevante parece un curioso gazapo, cuando menos.

Y no puedo por menos que comentar mi extrañeza cuando, en la parte dedicada las mejores novelas españolas del género me encuentro con que la obra que se incluye Domingo Santos no es una de sus novelas o, tan siquiera, una recopilación de sus relatos, sino la antología Lo mejor de la ciencia ficción española. Ese detalle me hace sospechar, quizá injustificadamente, que los autores no encontraron ninguna novela de Santos que les pareciera lo bastante buena como para ser incluida pero que, no queriendo obviar un nombre tan importante como el suyo, acabaron tirando por la calle de enmedio y adoptando la solución más diplomática pero también más cobarde.

Estamos, pues, ante un libro que resulta decepcionante, aunque eso no niega la utilidad que pueda tener como obra de referencia, tanto para lectores que acaban de llegar al género como para veteranos en el mismo. Pero temo que el problema es, básicamente, que resulta demasiado tibio y carente de personalidad.

© 2006, Rodolfo Martínez

3 comentarios

  1. El formato “ficha de biblioteca” fue un requisito del encargo (se pretendía exactamente eso: que fuese una guía de referencia), pero la desproporción entre el resumen y el comentario era algo que no nos convencía a buena parte de los coautores (¿Cómo escribir tanto sobre el argumento sin acabar cayendo en la tentación -o el desliz- de soltar espóilers? ¿Cómo valorar la obra en tan poco espacio?), así que coincido en tu apreciación. Aún así, era la norma impuesta y la tuvimos que obedecer… Probablemente habría quedado un texto con más personalidad de haber tenido un firmante único, pero cuando hay muchos cocineros no se puede evitar que se produzcan efectos curiosos sobre el caldo. Sea como sea, el objetivo era sacar una obra de referencia que tuviera utilidad, y creo que eso se alcanzó (hasta qué punto, ya es cuestión de opiniones; ni siquiera entre los coautores hay una valoración unánime).

    Por lo demás, témome que tus sospechas sobre lo de Santos no andan totalmente descaminadas, hasta cierto punto. Las obras fueron seleccionadas por votación, y los “¿Qué hace esta obra aquí?” y “¿Por qué no está esta otra?” tienen una sencilla respuesta: “Porque así lo decidió la mayoría” (es un poco mejor que el “porque le salió de las narices al autor”, eso sí; se diluyeron un poco la subjetividad y las filias y fobias personales al hacer el listado, pero también ocurrieron cosas como lo de Santos: que ninguna novela suya por sí sola consiguió “masa crítica” para aparecer).

  2. (Urgh. No debería escribir comentarios recíen levantado y en estado de zombie; ahora veo que me dejé la argumentación a medias…)

    Decía de sospechas no descaminadas, hasta cierto punto:

    – El punto atinado era “los autores no encontraron ninguna novela de Santos que les pareciera lo bastante buena como para ser incluida”, en el sentido de que ninguna novela de Santos reunió votos suficientes. No nos confundamos: Santos como autor quedó fuera de la selección (resultado tan discutible como cualquier presencia o ausencia en una selección de este tipo, claro está, pero es lo que salió).

    – Sin embargo, la antología “Lo mejor de la ciencia ficción española” sí que los reunió, al votar títulos de obras ‘reseñables’.

    (Por mi parte, como opinión personal e intransferible de aficionado, y al margen de los motivos -suyos y privados- que tuvieran los demás firmantes para hacer sus elecciones, me parece un resultado apropiado. Santos me parece mucho mejor seleccionador que escritor.)

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