Iain Banks (1): La fábrica de las avispas
Sábado, Julio 22nd, 2006 Pertenece a Juntaletras, Visto y oído | 6 comentarios »
Para empezar, comentar que este es un libro primerizo, y se nota. También es fascinante, y lo segundo compensa sobradamente lo primero.
Banks nos invita a adentrarnos en un mundo insano, extraño y grotesco, y lo hace con naturalidad, llevándonos suavemente de la mano sin apenas explicarnos nada, mostrándonos aquí y allá panoramas extraños, dejándonos ver atisbos de lo que realmente son y, solo por acumulación, permitiendo que nos demos cuenta de lo que ocurre en realidad.
Pese a la frase que adorna la contraportada del libro y que califica al autor de “malabarista del suspense” no estamos ante un trepidante thriller. Al contrario, el ritmo de la novela es tranquilo, el libro respira a grandes bocanadas, con pausas entre una y otra, y no tiene ninguna prisa por llegar a su inevitable final.
Porque el final lo es, sin duda. Banks ha planteado su extraño (pero familiar) universo de forma que solo puede desembocar donde lo hace, y al mismo tiempo se las ha apañado para no resultar demasiado previsible. El mérito de eso, en parte, está en su narrador en primera persona, desconocedor, al igual que el lector, del oscuro secreto que se agazapa en su vida y que, por eso mismo, puede llevar de la mano al lector hasta el momento en que él mismo lo descubre y su vida da un vuelco. ¿O no lo da?
Poco más se puede decir de esta novela, salvo comentar que está concebida para ser degustada con calma, tomándonos nuestro tiempo y saboreando cada detalle del desconcertante, morboso y enloquecido paisaje que se va abriendo ante nuestros ojos. Decir que aquellos que, engañados por la desconcertante frase de la portada (ese “no apto para todos los públicos” que no sé muy bien si es un reclamo publicitario o un ejercicio de autocensura editorial) esperen encontrar el clásico best-seller con psico killer de protagonista, van a sentirse decepcionados. Es cierto que el narrador de la historia dista mucho de la normalidad, pero no estamos ante la clásica novela que se regodea en casquería varia y se empeña en mostrarnos mutilaciones y asesinatos de diversa índole, cada uno más imaginativo que el anterior (y me viene ahora a la memoria el American Psycho de Brett Easton Ellis, o algunos pasajes de ciertas novelas de Stephen King). Sí que hay asesinatos, y sí que son imaginativos, pero no son, ni de lejos, lo más importante para comprender lo que está ocurriendo; y al mismo tiempo, no se trata de irrelevancias destinadas a inflar páginas y satisfacer morbos, sino que tienen su importancia para lo que pasa.
Dije al empezar que estábamos ante una novela primeriza. Y donde más se nota esto es en su conclusión. Una vez desvelado el secreto, una vez que las cartas están boca arriba, el personaje narrador reinterpreta toda su vida a la luz de lo que sabe, en una recapitulación demasiado breve para resultar psicológicamente creíble, además de escamotearle al lector uno de los mayores placeres que habría obtenido con esta novela: que fuera él mismo quien hiciera el trabajo, rearmara el puzzle a la luz de lo que ahora sabe y extrajera sus propias conclusiones.
Pese a eso estamos sin duda ante una novela fascinante, que tiene como atractivo extra el hecho evidente de que coquetea abiertamente con lo fantástico sin abandonar ni una sola vez los cauces de lo real, algo verdaderamente difícil de conseguir. Y es un desafío del que Banks sale triunfante de una forma más que airosa.
© 2006, Rodolfo Martínez
