Ha vuelto

Superm returnsVaya por delante que desconozco qué críticas ha tenido la película de Brian Singer e ignoro cómo está funcionando en taquilla. Presumo, sin embargo, que ni tendrá muy buenas críticas ni será precisamente un blockbuster.

No hace falta decir que me ha encantado.

La película me gana desde el primer minuto, desde el momento en que se usa el viejo tema de John Williams y en la pantalla aparecen los títulos de crédito recreando los originales de la versión de 1978. En ese momento comprendo que estoy ante la obra de un fan, de un superfriki que, de pronto, se ha encontrado con que alguien le paga, no sólo por jugar con su personaje favorito, sino por hacer un remake de una de sus películas-fetiche. Como si toda la película no fuera más que una colosal obra de fan fiction para cuya financiación alguien ha conseguido engañar a un estudio de cine.

Superman Returns, por más que nos lo quieran vender como una secuela (que también lo es, al menos de las dos primeras películas) es, ante todo, un remake del film original de Richard Donner en el que la trama, los diálogos y hasta los encuadres de cámara están continuamente jugando a hacer referencias al original.

Toda la película es un eco de la de 1978, como si lo ocurrido en ésta hubiera resonado a través del tiempo. Y, a la vez, es una continuación (como ya dije, de las dos primeras: pues obvia la tercera y contradice explícitamente la cuarta) que se preocupa por ser coherente con el material original e intenta que los personajes sean consistentes con lo ocurrido previamente.

A muchos esto puede irritarles. Otros simplemente lo encontrarán una muestra más de la escandalosa falta de imaginación del cine comercial de hoy en día. A mí, sin embargo, me funciona, y toda esa acumulación de referencias, ecos y toques de atención al film original hacen que para mí la película cobre una dimensión especial. Un juego metarreferencial que consigue el resultado de meterme más hondo en la historia que me están contando y al mismo tiempo, envidiar furibundamente a Singer por haber podido darse el capricho de hacer realidad el sueño de un fan.

Al mismo tiempo, es mucho más fiel al personaje del tebeo, a sus motivaciones y entorno de lo que lo era el material antiguo. Y sobre todo, no comete la torpeza de creer que, por ser una película de superhéroes, todo vale y Superman puede sacarse poderes de la manga según le convenga. De hecho, las muestras de las habilidades superheroicas del Hombre de Acero no pasan de tres o cuatro: aparte de la inevitable capacidad de volar y la superfuerza, tenemos las ya clásicas visión de rayos X, visión calorífica y, en una breve escena, super aliento.

Tenía mis duda con el casting antes de entrar a verla. Más allá de Kevin Spacey, que me parecía una estupenda elección para Luthor, el resto de los actores elegidos para encarnar a los distintos personajes no eran muy santo de mi devoción. Sin embargo, Spacey no consigue dar la talla (imitando continuamente a Hackman, pero sin llegar a su altura), mientras que el desconocido Brandon Routh hace un Superman creíble y un Clark Kent más que pasable. Sólo le reprocharía su manía de estar posando para la cámara en muchas de las escenas de vuelo, que a veces convierten su interpretación del Hombre de Acero en un ejercicio de narcisismo.

Decía antes que no creo que la película vaya a recibir buenas críticas ni a ser un boom de taquilla. En cierto modo, nada a contracorriente. El ritmo del film es deliberadamente pausado (como ya lo era el de Donner) y su tono tiende a lo intimista más de una vez, alejándola de otras adaptaciones de superhéroes de cómic de ritmo trepidante y donde la acción se impone sobre la historia. Esta es una película para ver con calma, para disfrutar con tranquilidad y dejar que nos gane poco a poco.

Conmigo lo ha conseguido.

Como anécdota diré que ayer fuimos diez personas a verla. A los cinco situados en la fila siete, nos gustó, en distintos grados. A los situados en la ocho, le pareció un bodrio y un truño como hacía tiempo que no veían uno.

Quedáis avisados.

Y yo quedo esperando a la edición en DVD para darme el gustazo de verla tranquilamente en casa una y otra vez.

POSTADA: A la pregunta que me hacía a mí mismo en el post anterior, tengo que responder que no, que este Superman no ha conseguido hacerme olvidar a Christopher Reeve. De hecho, una de sus virtudes fue hacer que lo tuviera en mente continuamente, pues a veces Singer parecía empeñado en buscar el ángulo de cámara adecuado o la iluminación correcta para que Brandon Routh nos pareciera una versión más joven de Reeve. En cuanto a las secuencias de vuelo, no están mal en general, pero la gracia con la que se movía Christopher Reeve, su elegancia y naturalidad aún siguen inalcanzadas.

7 comentarios

  1. Es curioso, yo la ví sentado también en una fila ocho, y me ha parecido bastante mala. Aunque he pensado lo mismo que tú, bebe mucho de la primera ¡¡SI HASTA SALE EL METEORITO DE ABÚ DABÍ!!. Pero no me ha convencido, en mi opinión Clark está bastante minimizado como personaje, el actor principal no me convenció en ningún momento, parecía estar en una sesión fotográfica luciendo modelito de superman en lugar de en una película. La resolución del problema planteado por Luthor me parece poco creíble. Y la historia del hijo de Superman, trama que no se si aparece en los comics o es surge de la película, tampoco me convence. Estuve pensando todo el rato en la famosa duda de la velocidad de los superespermatozoides de Superman pugnando por ser el primero ;-).

    Debe ser cosa de las filas 8.

  2. Yo soy de los que estaba en la fila 8.
    De los que se DURMIÓ en la fila 8, debería decir.
    Porque menudo bodrio, amigos y vecinos. Más lenta que el desarrollo de una berza. Aburrida de meter miedo. Rodada con el culo, con planos confusos, previsible, tópica, técnicamente torpe, desenfocada, con un supermán que cada vez que aterriza parece Raphael (creo que hasta gira la mano…).

    En suma, apta tan sólo para supermanófilos irrecuperables a los que les valdría un pitufo en calzoncillos y con capa roja mientras llevara una “S” enorme en el pecho.
    Un truño. Un coñazo. Un delirio masturbatorio concebido por el Singer en su sudorosa adolescencia, cuando se la machacaba encerrado en su cuarto y susurrando “¡¡Vuelo, vuelo…!!”.
    Abominable.
    Dos horas y media de mi vida irremisiblemente perdidas.
    Vamos, que no me gustó.

  3. Una cosa, antes de mi comentario había puesto como seis o site veces el aviso de SPOILER, pero parece que se ha borrado. Supongo que es porque lo puse con entre >

  4. Skalagrim ha dicho:

    “En suma, apta tan sólo para supermanófilos irrecuperables a los que les valdría un pitufo en calzoncillos y con capa roja mientras llevara una “S” enorme en el pecho.”

    Y eso me toca los huevos, entre otras cosas porque sabe perfectamente que eso no es cierto. De las cinco personas de la fila siete a las que nos gustó la película, el único supermanófilo era yo. Algo que Skala sabía de sobra antes de escribir su comentario.

    Así que, campeón, que la película te haya parecido un truño, me parece genial. Que para justificar eso tengas que deformar la realidad, ya no me mola tanto.

  5. Dice el diccionario de la RAE de “Apta”:

    (Del lat. aptus).
    1. adj. Idóneo, hábil, a propósito para hacer algo.

    Es decir, que la película es IDÓNEA para supermanófilos (los somete a una auténtica prueba de fé).
    Lo que no significa que no pueda gustar también -más o menos -a quienes no lo sean.

    En cuanto a lo de que deformo la realidad para justificar que me haya gustado o no, no sabía que tuviera que hacerlo (justificar mis gustos, quiero decir). Podríamos discutir (que no me apetece, quiero borrar esa experiencia de mi vida, de verdad) ciertos planos, el uso de la cámara o algunos otros defectos mensurables, pero los gustos… En fin.

  6. Vale, campeón, juega con las palabras. Bueno, no sé de qué me extraño, el rollo sofista siempre se te ha dado bien en los 31 años que hace que nos conocemos. Debería estar acostumbrado. ;-)

  7. Socrático.
    Sería el rollo socrático.

    Los sofistas cobraban, mientras que yo difundiría, en todo caso, la práctica de la areté completamente gratis. Caso de que supiera de qué demonios estoy hablando, claro.
    Y digo esto porque no sé a cuento de qué viene ahora ponerse a hablar de mariconadas griegas. No sé de que me hablas. Ignoro qué es el rollo sofista.

    Y estoy harto de discusiones. Me largo a cazar pitagóricos… :D

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