El camino al infierno…

A través de Juan Miguel Aguilera me llega el decálogo (sí, es un decálogo de doce puntos, qué pasa, aquí somos más chulos que un ocho) de intenciones que Rafael Marín ha preparado para él mismo y para Juanmi durante la próxima AsturCon.

El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones, sin la menor duda. Y no me he podido resistir (con el pertinente permiso del autor) a reproducir esas doce losas que pavimentan el particular descensus ad inferos (viva la pedantería y la madre que la parío) de Rafa y Juanmi.

Helo aquí, para disfrute de todos: 

  1. No gastar un duro más de lo necesario en comer y beber, que para eso nos dan los vales.
  2. No quedar mal con nadie si es posible: un ratito con cada uno y santas pascuas
  3. No volvernos locos andando del hotel a la SN y de la SN al hotel
  4. Controlar a Chus
  5. Controlar a Chus
  6. Controlar a Chus
  7. No tomarnos nada demasiado en serio.
  8. Hablar con los editores y aclarar alguna cosa
  9. Madrugar el sábado y el domingo, que somos los despiertagentes de la Asturcon
  10. Descansar las mañanas del lunes y el martes, ya que las del sábado y el domingo no podremos hacerlo.
  11. No dar el numerito con Jesucristo Superstar (se admite Buffy)
  12. Caso de no entender alguno de estos puntos, recordar sobre todo los puntos 4, 5 y 6

Ya veremos qué pasa durante la AsturCon. Os mantendremos informados del cumplimiento (bueno, venga, del incumplimiento) del decálogo.

© 2006, Rodolfo Martínez (with a little help from Rafael Marín)

8 comentarios

  1. Hombre, es fácil, los puntos 4., 5 y 6 son uno de esos imposibles a los que uno debe aspirar siempre para que su vida esté plena.

  2. Joer, javi, como si no conocieras a Chus. Que como te despistes te lleva a cenar a San Sadurniu de Noya o algo más lejos.

  3. Coño, pues eso es lo bueno que tiene, la imprevisibilidad… ¿Quien coño quiere una vida perfectamente planificada y dispuesta? El día que me levante con una vida así sed bondadosos y pegadme un tiro.

    Esa obsesión por el control de los elementos debe ser algún tipo de herencia perniciosa de Grecia y Roma, o algo así. Hay cosas en la vida que no sólo no pueden ser controlodas, sino que no DEBEN ser controladas, o de lo contrario ésta pierde toda su gracia. No se puede controlar a la naturaleza. Sólo las obras de los hombres son mensurables (y ahí sí, ahí nivel láser, escalímetro y plomada).

    Skalagrim

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