Mis novelas de Superman

Desde que tengo memoria (o sea, unos cinco minutos atrás, según mis malévolos detractores), Superman siempre ha sido mi personaje fetiche.

Y si lo pienso un poco es extraño. No lo es que me gustase el tebeo de super héroes: al fin y al cabo tenía todos los ingredientes para despertar la imaginación del niño solitario que yo era hace más de treinta años. No, lo sorprendente es que me gustase alguien como Superman y más teniendo en cuenta lo tontos y simplotes que eran por aquel entonces sus tebeos.

Yo era fan de la Marvel. Ese era el universo de super héroes que me gustaba: mayor que la vida misma, como un culebrón interminable, lleno de personajes atormentados, “sucios”, héroes con los pies de barro en su mayoria.

Pero pese a eso, mi personaje (no el único, por supuesto, allí estaba aquel Spiderman con cuya identidad civil de empolloncete dado de lado por todos podía sentirme identificado, o la antorcha humana, el otro adolescente de la Marvel que era justo el polo opuesto y que, supongo, me atraía por todo lo que no podía ser) era Superman. No sé muy bien por qué: quizá porque podía volar y, de algún modo, lo hacía mejor que nadie; tal vez porque era capaz casi de cualquier cosa; o por su uniforme en colores básicos y brillantes; o por los decorados de space opera por los que se movía muchas veces. O, finalmente, por una mezcla de todo ello.

Quizá incluso por la burla oculta a la humanidad que representaba el personaje de Clark Kent. Quien sabe. Por aquel entonces yo tenía ocho años y todo aquello ni me importaba ni lo sabía. Sólo sabía que Superman molaba. Molaba más que ningún otro super héroe.

Y con los años eso no ha cambiado. A medida que fui creciendo (excepto durante el paréntesis de casi diez años -entre los 15 y los 25- en que dejé de leer comics) Superman siguió siendo mi personaje fetiche. Y siempre intenté conseguir todo el material que pude de él. Los tebeos, por supuesto, las películas cuando el VHS y posteriormente el DVD me las hicieron accesibles, las series de animación, alguna serie de TV en imagen real, figuritas varias, algún que otro póster, una baraja merced a los buenos oficios de mi amigo Iván Olmedo, las inevitables camisetas con el pentágono con la “S”… y las novelas.

Superman, el último hijo de KryptonNo tengo ni idea de cuántas novelas se han escrito sobre Superman, aunque supongo que unas cuantas. De esas, tengo unas pocas. Creo que todas (o prácticamente) las que se han editado en España.

Repasémoslas.

Empezamos por Superman, el último hijo de Krypton, de Elliot S. Maggin. Una novela que, pese a la foto de cubierta, no tenía nada que ver con la primera película de Christoher Reeve. Estaba escrita por alguien que había sido guionista de los tebeos del personaje durante bastantes años y que, por tanto, conocía bastante bien el entonces embrionario universo DC (multiverso, en realidad, pero esa es otra historia). En esta novela Maggin sitúa al personaje en el mismo entorno que lo tebeos de entonces (los setenta): Clark Kent convertido en presentador del telediario, Luthor como un villano de opereta que hasta usaba mallas ajustadas (de color lila y verde, así, discretito) y con toda la parafernalia espacial de la DC a su disposición: el Cuerpo de Linternas Verdes -que son mencionados en la novela- o los Guardianes del Universo -uno de los cuales aparece en ella-.

No es una novela especialmente memorable (no nos engañemos, ninguna de las que voy a comentar lo es), pero la historia funciona, no está demasiado mal narrada y aprovecha bastante bien el entorno y los mitos de entonces del Hombre de Acero. (Y digo “de entonces”, porque desde aquella época las cosas han cambiado mucho. Empezando por la personalidad de Clark Kent, que ha sufrido una transformación radical. De hecho, siempre que veo esa parte de Kill Bill donde Carradine hace un análisis de los tebeos de Superman no puedo evitar preguntarme cuándo fue la última vez que Tarantino se leyó un cómic del Hombre de Acero; hace un montón de tiempo, a juzgar por lo que dice).

Superman IIILa siguiente en entrar en danza es la novelización de una película, concretamente, Superman III, escrita por William Kotzwinkle quien, por aquel entonces, tenía entre su curriculum el haber adaptado a novela la película de Spielberg E.T, el extraterreste. Ahora mismo, si las referencias no me engañan, es un escritor con un cierto prestigio dentro de la CF, pero por aquel entonces (supongo que estaría empezando) parece que su especialidad era hacer de machaca para quien quisiera encargarle algo.

Hay que reconocer que el hombre se tomó su trabajo con cierto desparpajo y bastante desenfado. El resultado es una novela muy divertida y que se deja leer pese a caer en los típicos errrores que comete alguien cuando se enfrenta al género de super héroes sin tener muy claras sus reglas: pensar que, ya que es Superman, vale todo y que uno no necesita justificar las cosas. Eso no era culpa de Kotzwinkle, por supuesto, ya estaba en el guión del que partía, pero algunos de sus comentarios demuestran una profunda ignorancia del género y del personaje. Resulta especialmente irritante en la secuencia en que Clark Kent “sale” del cuerpo de un Superman malvado y se enfrenta a él en el cementerio de coches. Allí afirma que, como al fin y al cabo, Superman no es otra cosa que la energía de todas las almas de Krypton concentradas en un solo cuerpo, puede hacer sin problemas esas cosas. Comentario ridículo donde los haya, pero que no empaña una novela, como he dicho, contada con desparpajo y hasta cierto “salero”.

De las dos siguientes novelas hay poco que comentar, la verdad. Ambas narran más o menos lo mismo (o al menos acontecimientos ocurridos en la misma época) y son una traslación a la narrativa escrita de lo que por aquel entonces estaba pasando en los tebeos de Superman: su muerte a manos de la criatura llamada Juicio Final.

Superman Juicio finalSupongo que la mayoría lo recodaréis. Fue hace unos dieciséis años, más o menos y fue uno de esos escasos momentos en los que la prensa generalista de gran tirada habló del tebeo de super héroes. No me resultó sorprendente: en cierto modo Superman siempre ha sido un icono que ha desbordado el medio en el que nació y personas que nunca se han acercado a más de un kilómetro de un cómic, conocen el personaje, o al menos sus señas distintivas más evidentes.

La primera novela, Superman ¿Qué hay detrás de Juicio Final?, estaba escrita por Louise Simonson, que era una de las guionistas que trabajaban por aquel entonces en el personaje. Para los que no estén al tanto de esas cosas, lo comento brevemente. En los años noventa del pasado siglo Superman tenía cuatro series mensuales de cómic: Superman, Action Comics (la revista donde apareció por primera vez el personaje, a finales de los años 30), Adventures of Superman y Superman, the Man of Steel. Cada serie tenía un equipo de guionista, dibujante, entintador y demás propio, pero merced al coordinador de las cuatro, Mike Carlin, compartían una característica que las hacía especiales: había continuidad argumental de un título al otro. De ese modo, era como si en lugar de tener cuatro series mensuales, el Hombre de Acero tuviera una única serie semanal. Evidentemente, los responsables de cada serie se centraban en argumentos propios e intentaban desarrollar las ideas que preferían, pero siempre había un respeto a la labor de los otros equipos y, sobre todo, un más que interesante trasvase de ideas entre todos, por no mencionar las distintas tramas que iban pasando de un título a otro. Eso hacía de Superman un personaje bastante atípico en la época: otros superhéroes tenían más de un título, pero normalmente, cada serie iba a su bola sin preocuparse de lo que pasase en las otras, más allá de lo mínimo para no contradecirlas.

Louise Simonson, como he dicho, guionizaba una de las series del Hombre de Acero, y fue la encargada de escribir la versión en novela de la muerte de Superman. Una de las dos versiones, debería, decir. La destinada al público lector más joven. Una suerte de versión en plan novela juvenil de lo que pasaba en el cómic por aquel entonces. Simonson cumplió de un modo ni muy brillante ni tampoco demasiado espantoso. Se limitó a narrar lo que pasaba en los tebeos sin complicarse mucho más las vida.

Vida y muerte de SupermanLa otra versión que se hizo de lo mismo recayó en manos de Roger Stern, uno de los guionistas quizá no más brillantes, pero sí más competentes que ha dado el cómic de super héroes, por no mencionar que es todo un veterano que ha tratado casi cualquier personaje. Generalmente, sus propios compañeros de profesión alaban su memoria enciclopédica, capaz de saber qué estaba haciendo qué personaje en qué número de qué colección, sin importar lo antigua que sea. Además, siempre ha parecido condenado a “recoger la antorcha” de su amigo John Byrne. Lo hizo cuando éste dejó Los 4 Fantásticos y volvió a hacerlo cuando abandonó Superman.

Teóricamente, la novela de Stern estaba dirigida a un público más adulto. Es decir, daba más detalles de lo ocurrido y se metía a contar las cosas en un plan más best-sellero que la novela de Simonson. Pero tampoco era como para tirar cohetes. Los diálogos no eran malos (Stern siempre ha sido un excelente dialoguista) y la novela fluía de un modo más o menos adecuado. Pero no es, precisamente, una lectura para repetir. De hecho, salvo que uno tenga demasiado tiempo libre, ni siquiera es una lectura para emprender por primera vez. Mejor acudir a los tebeos, que contaban lo mismo y mucho mejor.

Esas son mis cuatro novelas de Superman. Creo que son cuantas hay en el mercado español, aunque puedo estar equivocado. Ninguna de ellas es gran cosa. Ni siquiera como literatura de consumo rápido pasan más allá del aprobado. Pero, qué demonios, son novelas de Superman. Era inevitable que me hiciera con ellas.

5 comentarios

  1. hola me llamo marina y tengo 11 años a mi gusto uno de tus uno que se trata de un esqueleto que vive en una biblioteca de una escuela.. bueno ese libro ami me encanto no tengo nada mas que decirte chauu besos

  2. Hola!

    Pues siguiendo tu entrada de tu blog, me consegui dos de las novelas que citas: “El Ultimo Hijo de Krypton”, de Elliot S. Maggin y “¿Que hay detras de Juicio Final”.

    La primera me gusto mucho. Maggin realmente narra muy bien y retrata magistralmente la perspectiva que tenian los comics de Superman en aquella epoca, la “Edad de Plata” de los superheroes de DC. Resulto un asombro muy agradable para un lector como yo de la continuidad DC post-Crisis en las Tierras Infinitas, descubrir a un Clark Kent trabajando en un noticiario de TV, o a ese Lex Luthor en plan de cientifico criminal… practicamente, un autentico descubrimiento interesante.

    La segunda novela, pues la estoy leyendo ahora. El prologo esta bien, pero le falta como mas desarrollo… por lo demas, pues cuando arranca, efectivamente, es una adaptacion de lo que se leyo en el comic, pero no desentona para nada.

    Recomendables las dos, vamos!

    Un saludo!!!

  3. Me alegro de que hayas conseguido las novelas. Y sí, la Maggin usa muy bien lo que entonces era el universo pre-Crisis. Se nota que el hombre fue guionistas de la DC varios años.

  4. El tema de la muerte de Superman siempre me ha parecido ridículo. Si deciden de escribir entregas no es necesario liquidarlo porque es absurdo.

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