¿(In)justicia estelar?

Hace tiempo alguien me sugirió que rescatase algunas de las entradas que tenía en del primer Escrito en el agua, aquel que nació en mi antigua web como una columna de opinión y que acabé dejando unos años más tarde.

Con ese propósito he creado la sección “Rescate en el tiempo”, donde poco a poco iré incluyendo algunos de aquellos articulitos. No todos: hay muchos que no merecen el rescate. Otros, pese al tiempo transcurrido, sí que me siguen pareciendo interesantes.

Empezamos pues, por este “¿(In)justicia estelar?” y ya iremos subiendo, con calma y sin prisas los que nos parezcan que aún merecen la pena.

Vivimos en una época en la que todo se construye para ser asimilado al primer golpe de vista: no hay tiempo para saborear, solo para engullir, una época en la que el símbolo máximo quizá sea la revista conocida como Reader’s Digest: especializada en abreviar textos, en presentar a sus lectores resúmenes de libros, famosa por llegar incluso al absurdo de extractar, no solo los textos de otros, sino aquellos compuestos específicamente para sus páginas.

Si un lector se asoma a una página de reseñas (y especialmente en ese vertiginoso carrusel que es la web) no podemos pretender que se lea media docena de comentarios, así que le ponemos delante el más rápido de los resúmenes: cinco (o diez, aunque mejor cinco, es más rápido de contar) estrellas, o bombillas o asteriscos, o lo que sea. De esos cinco, algunos estarán destacados sobre el resto. Así, de la media docena de novelas que se reseñan sabremos al primer vistazo cuáles merecen la pena, cuáles han obtenido más de la mitad de las estrellas (o bombillas, o asteriscos o lo que sean) y podremos entonces tomarnos nuestro tiempo para leer esas ochocientas palabras en las que el autor apenas habrá tenido tiempo de argumentar sus juicios sobre el texto que analiza.

Quizá algo así sea necesario. Pero me pregunto hasta qué punto es justo. Hasta qué punto tres estrellas sobre cinco aplicadas a dos libros distintos están trabajando sobre la misma escala de valores.

Y no, no me refiero a que la valoración habría sido realizada por dos críticos distintos y, por tanto, con diferentes baremos. Incluso en el caso de que fueran obra de la misma persona podríamos encontrarnos con que no se está utilizando la misma escala.

Me explico. Pongamos dos novelas, y por no irnos muy lejos, dos que en su momento reseñé en mi página personal (www.drimar.com, aunque me temo que ya no las encontraréis): El planeta Misterioso, una franquicia de Star Wars escrita por Greg Bear; y Luz de otros días, una novela de ciencia ficción escrita por Arthur C. Clarke y Stephen Baxter. Si yo tuviera que puntuar ambas novelas tendría que darle a la primera tres estrellas sobre cinco, pero la segunda no pasaría de dos. A una novela estoy dándole un aprobado alto, pero estoy suspendiendo claramente a la otra.

Y sin embargo no creo que El planeta misterioso sea un libro mejor que Luz de otros días, de hecho considero que el segundo es una obra literaria algo mejor que la novela de Star Wars; no mucho mejor, pero sí algo.

¿Qué ha ocurrido entonces? Simple: no he usado la misma escala de valores. Y el cinco que es el tope en la novela de Bear, trasladado a la escala que uso para medir la de Clarke y Baxter no llegaría más allá de un 3,5.

En un caso estoy analizando una novela que es una franquicia, y la juzgo como tal, comparándola con el nivel habitual que tienen ese tipo de productos y, por tanto, rebajo mi nivel de exigencia, lo que no ocurre en el segundo caso.

Si un lector se lee ambas reseñas verá enseguida que no uso la misma escala para analizar las dos novelas y comprenderá los criterios seguidos para su valoración. Si se limita a mirar el número de estrellas otorgadas a cada obra llevará la errónea impresión de que la novela de Star Wars es mejor que la de Baxter y Clarke.

Vale, me diréis. Eso se soluciona usando la misma escala para ambas obras y dándole a la novela de Bear una estrella o, como mucho, estrella y media. Solo que eso sería igual de injusto. Al fin y al cabo, no usamos la misma escala de valores para enjuiciar una hamburguesa que el elaborado menú de un restaurante de lujo, no les pedimos el mismo grado de satisfacción a ambos, y cuando decimos que en tal lugar hacen muy buenas hamburguesa pero en tal restaurante no comes lo que pagas no estamos diciendo que la hamburguesa de un sitio sea mejor que el menú de otro, sino simplemente que en un lugar han cubierto nuestras expectativas y en el otro no.

En resumen que, como casi todo esta vida, nuestra valoración depende del contexto. Y vivimos en una época empeñada una y otra vez en eliminar el contexto y dejar los datos desnudos: que eso distorsione lo que estamos diciendo o no parece cada vez más irrelevante.

© 2006, Rodolfo Martínez

Un comentario

  1. Realmente debes estar en la parte alta del cielo. Si no me equivoco casi sales a post por día (aunque sean refritos ;-PPPPP). A esto no nos tienes para nada acostumbrados ;-P

    Espero sigas así por mucho tiempo.
    Besotes.

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