Con un poco de retraso

Pues sí, se me había pasado. He cumplido aniversario y ni me he dado cuenta. Supongo que tendría otras cosas en la cabeza; y de hecho hasta que no he visto esta mañana en el blog de mi buen amigo Rafa Marín su entrada sobre los tres años que cumplía su excelente bitácora, ni pensé en el asunto.

El pasado 24 de marzo hizo un año desde que inicié este Escrito en el agua en su actual formato. Existía una versión anterior en mi antigua web, que había ido languideciendo poco a poco ante mi cada vez mayor falta de interés. A esa versión la calificaba de “columna de opinión” y por aquel entonces, para mí, el término blog era un palabro raro y un tanto incómodo que carecía de sentido. No, no estoy tratando de decir que me adelantase a los tiempos, ni mucho menos. Seguro que por aquel entonces ya existían los blogs, montones de ellos. Simplemente, con mi despiste habitual, no tenía ni puñetera idea de ello; y mucho menos de que yo estuviera, a mi modo, escribiendo uno.

Aquella vieja página era… bien, sosita y de un aspecto claramente amateur; incluso feucha, por qué no decirlo. Le tenía cariño, al fin y al cabo la había diseñado yo mismo desde el principio hasta el final, currándome el html y haciéndolo todo a mano. Pero llevaba tiempo queriendo cambiarla y no fue hasta que Sergio Iglesias me descubrió los gestores de contenidos (mientras buscábamos el más adecuado para Estación de nieblas, el proyecto de portal en el que trabajábamos los locos del grupo Avalón) que vi que había la posibilidad de darle una pinta más “cool” sin tener que aprender diseño y sin que me costara demasiado trabajo. De entre los distintos gestores acabé decidiéndome por el Mambo, elegí un template, lo modifiqué a mi gusto y, finalmente, tuve una página más acorde a lo que quería.

Y me planteé retomar aquel Escrito en el agua. Para entonces, evidentemente, sabía de sobra lo que eran los blogs (o bitácoras para los puristas castizos, que alguno hay) y era consciente de que lo que iba a hacer podía considerarse como tal. No me importó, aunque al principio negué furibundamente que yo estuviera haciendo un blog; no, lo mío era una columna de opinión. Bueno, no sería quien soy sin dos o tres actitudes recalcitrantes de vez en cuando, qué le vamos a hacer.

Pues eso, que ha pasado un año (un año, dos meses y unos cuantos días, para ser exactos) y, aunque es cierto que no actualizo con la regularidad que sería conveniente, pues aquí sigo. Un blog modestito, no demasiado visitado (y menos comentado aún) y sin más pretensiones que hablar de lo que me apetece y cuando me apetece. Y si, de paso, lo que digo despierta la reacción de otros y podemos tener una discusión amigable sobre ello, pues mucho mejor.

Así que, con un ligero retraso… pues eso, feliz aniversario.

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