Pues sí, he caído

Pues sí, me he resistido unos años, pero al final he caído. Y ha pasado lo que sabía que iba a pasar: que me he enganchado.

En los últimos tres o cuatro años han sido muchos los que me han hablado de Buffy y me han intentado convencer de que merecía la pena, que era una serie que tenía que ver, que me estaba perdiendo algo cojonudo. Y yo me resistía. Ya seguía demasiadas series en DVD, me decía a mí mismo, y mi economía no estaba para esos trotes. Además, seguro que si la veía me gustaba (había podido ver algún episodio aislado en la Fox y, aunque no me terminaba de enganchar, la serie ciertamente tenía algo: seguramente ese sentido del humor tan característico de Whedon) y una vez que me gustase, no lo podría evitar: tendría que hacerme con ella y ¡zas! a gastarme más dinero. Por no mencionar que el personaje central de la serie (y la actriz que la interpretaba) me caían ligeramente gordos y que Ángel, su “gran amor en varias vidas”, me parecía un agonías insufrible digno de figurar en lo peor de Anne Rice. Así que me resistía.

Hasta ahora.

La culpa, curiosamente, la ha tenido Firefly. Después de verme en un día la serie completa, decidí que Whedon era un tipo que merecía la pena y que sí, qué coño, había que darle un tiento a la cazavampiros. Y ha pasado lo que tenía que pasar.

Sólo me he visto las dos primeras temporadas. Según me dice todo el mundo, las más flojas. Y sí, vale, es cierto que las historias de la primera temporada son a menudo tontas, convencionales, algo repetitivas. Pero no es menos cierto que a los personajes se le pilla el “punto” desde el primer momento y que algunos de los diálogos son memorables. Y, más que la calidad de las historias en sí, lo que te engancha es todo el universo que se monta alrededor de la premisa de la cazadora de vampiros que va a un instituto que está justo encima de la boca del inferno. Con el tiempo, a medida que ese universo se vaya enriqueciendo, presumo que me parecerá aún más interesante, y que cuando acabe la serie (cuando acabe para mí como espectador, quiero decir) maldeciré a quien sea que haya decidido cancelarla.

Así que ya lo sabéis, especialmente todos aquellos que durante estos años habéis intentado convencerme una y otra vez: estoy oficialmente enganchado a Buffy.

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