Alan Moore es un pejigueras
Martes, Abril 25th, 2006 Pertenece a Imágenes en acción, Visto y oído | Sin comentar »
Es lo primero que pensé tras salir del cine. Que el tipo es un pejigueras. Por supuesto, está en su derecho a serlo todo lo que quiera y a sentirse todo lo traicionado que le de la gana y todo lo descontento que le apetezca con los resultados de la adaptación de su cómic al cine. (Y recalco lo de cómic, o incluso tebeo, si me apuráis, por ponerme castizo y tal. Que uno ya está hasta los mismísimos de tanto “basado en la novela gráfica de X e Y”. No señor, no es una novela gráfica, es un tebeo y el que se sienta avergonzado de ir a ver una peli basada en un tebeo que se la machaque con un par de ladrillos, que el problema es suyo y de su esnobismo, no del tebeo).
Pero retomo el tema. Si yo fuera Alan Moore (ja, ya me gustaría, diréis y no os falta razón) y tras ver lo que habían hecho con From Hell o The League of Extraordinary Gentlemen estaría más que satisfecho por haber conseguido, por fin, una adaptación más que digna de mi obra a la pantalla. Una adaptación que (pese a inevitables concesiones con las que uno tiene que contar, salvo que viva aislado del mundo real en el País de Nunca Jamás) respeta el contenido ideológico de mi obra, sabe adaptarla a los nuevos tiempos, no traiciona lo que yo quería contar y, encima, resulta una película bastante decente por sí misma. Es más, aunque no me hubieran hecho un par de churros previos adaptando mi obra estaría más que contento con los resultados de esta adaptación.
Sí, hablo de V de Vendetta, por si no había quedado claro. No me explayaré mucho más en lo que pienso de la película. Grendel ya lo ha hecho mucho mejor de lo que yo sabría en su blog Arkham, y os remito a él.
Así que me limito a repetir lo dicho: Alan Moore es un pejigueras. Está en su derecho a serlo, pero lo es. Sin la menor duda. También es un maldito genio, por supuesto. Una cosa no quita la otra. Al fin y al cabo, Kubrick era un genio y no por ello dejaba de ser un tarado obsesivo que, en otras épocas, habría acabado en una camisa de fuerza dentro de una habitación acolchada.
Moore no llega a tanto, supongo. Se queda en pejigueras. Bueno, y en inglés, algo que Kubrick, sospecho, siempre quiso ser y no pudo.
Quién ha llegado adónde y cómo
Sábado, Abril 22nd, 2006 Pertenece a Mi misma mismidad, Paranoias | Sin comentar »- El mismo día, hace un año: Everybody plays
Todo el mundo lo hace y me temo que no voy a ser menos. Hace poco activé las estadísticas de mi dominio y de vez en cuando entro a ver cómo la gente ha ido llegando a mi página. Confieso que ha sido, en cierto modo, un poco decepcionante. Buena parte de las personas que entran en Drímar, lo hacen buscando información sobre mí, sobre la literatura que me interesa o sobre alguno de los temas que trato en mi blog.
Sin embargo, sí que hay algunas cosillas cuando menos “curiosas”. Algunas de ellas, clásicos que he podido ver en otros blogs, del estilo de “Wonder Woman desnuda”, “Lois Lane desnuda” o, finalmente “Marvel totalmente desnuda”: pues no pide nada el chaval. Tenemos luego alguna perversioncita del estilo de “bondage masculino” o “adolescencia perversa porno dvd”, que ni de lejos llegan a aquel estrambótico “Darth Vader follando con el traje puesto” que se usó como cadena de búsqueda y que acabó llevando al que eso escribió al blog de mi amigo Iván Olmedo. Me soprende una cadena de búsqueda como “lo más tierno”, que me ha dejado pensativo unos minutos preguntándome qué querría encontrar el tipo con eso y me deja un poco parado un “te dejo antes de que me lo pidas”, que casi parece un grito lanzado al vacío.
Lo de “poemas de kung-fu” me ha hecho gracia. Y, por supuesto, lo de “partes más ricas de una mujer” me ha llevado preguntarme qué émulo de Anibal Lecter acabó entrando en mi página. Alguien vuelve a insistir con “poemas de bondage” y posteriormente con “novelas de bondage” (parece que eso de atar o que te aten mola… y, bueno, reconozco que como consumidor habitual de las sesiones fotográficas de Dita von Teese, no puedo decir que la idea me sea desagradable).
Luego están los completistas por llamarlos de alguna manera, como aquel que tecleó “buscar la obra de literatura llamada una frase para cada día del año” o el que me ha tomado por don Vito Corleone y ha escrito “Mafia Martínez”. Totalmente surrealista es la pregunta “quién fue Tolkien en la comunicación gráfica”, seguida de cerca por “el complejo de Edipo en los sicarios”.
Pero mi favorita es sin duda esta: “relato corto de alguien que trate de vivir sin el menor esfuerzo de trabajo posible”. Noble aspiración, sin duda, pese a lo retorcido de la sintaxis.
Pues sí, he caído
Domingo, Abril 9th, 2006 Pertenece a Imágenes en acción, Visto y oído | Sin comentar »- El mismo día, hace un año: El pasado es prólogo
Pues sí, me he resistido unos años, pero al final he caído. Y ha pasado lo que sabía que iba a pasar: que me he enganchado.
En los últimos tres o cuatro años han sido muchos los que me han hablado de Buffy y me han intentado convencer de que merecía la pena, que era una serie que tenía que ver, que me estaba perdiendo algo cojonudo. Y yo me resistía. Ya seguía demasiadas series en DVD, me decía a mí mismo, y mi economía no estaba para esos trotes. Además, seguro que si la veía me gustaba (había podido ver algún episodio aislado en la Fox y, aunque no me terminaba de enganchar, la serie ciertamente tenía algo: seguramente ese sentido del humor tan característico de Whedon) y una vez que me gustase, no lo podría evitar: tendría que hacerme con ella y ¡zas! a gastarme más dinero. Por no mencionar que el personaje central de la serie (y la actriz que la interpretaba) me caían ligeramente gordos y que Ángel, su “gran amor en varias vidas”, me parecía un agonías insufrible digno de figurar en lo peor de Anne Rice. Así que me resistía.
Hasta ahora.
La culpa, curiosamente, la ha tenido Firefly. Después de verme en un día la serie completa, decidí que Whedon era un tipo que merecía la pena y que sí, qué coño, había que darle un tiento a la cazavampiros. Y ha pasado lo que tenía que pasar.
Sólo me he visto las dos primeras temporadas. Según me dice todo el mundo, las más flojas. Y sí, vale, es cierto que las historias de la primera temporada son a menudo tontas, convencionales, algo repetitivas. Pero no es menos cierto que a los personajes se le pilla el “punto” desde el primer momento y que algunos de los diálogos son memorables. Y, más que la calidad de las historias en sí, lo que te engancha es todo el universo que se monta alrededor de la premisa de la cazadora de vampiros que va a un instituto que está justo encima de la boca del inferno. Con el tiempo, a medida que ese universo se vaya enriqueciendo, presumo que me parecerá aún más interesante, y que cuando acabe la serie (cuando acabe para mí como espectador, quiero decir) maldeciré a quien sea que haya decidido cancelarla.
Así que ya lo sabéis, especialmente todos aquellos que durante estos años habéis intentado convencerme una y otra vez: estoy oficialmente enganchado a Buffy.
