Si es que no se puede ser de pueblo, claro

Pues sí, es culpa mía. El gobierno lo ha dicho bien claro. Y si ellos lo dicen, es porque lo saben.

Es culpa mía. Yo y otros como yo provocamos el caos de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas.

¿Y todo por qué? Por ignorancia. Por desconocimiento. Porque no teníamos ni puñetera idea del funcionamiento del aeropuerto.

Sí, señor. Es culpa mía que mi vuelo no apareciera en el monitor de la puerta de embarque hasta cinco minutos después de la hora en la que deberíamos haber empezado a embarcar.

Es culpa mía que nos cambiaran dos veces de puerta.

Es culpa mía, por supuesto, que tuvieran que procesar nuestras tarjetas de embarque manualmente. Sin duda fue mi personalidad magnética la que estropeó los ordenadores y causó que los empleados del aeropuerto tuviesen que ir dándonos paso a mano, mirando nuestros billetes y tachándonos de una lista.

También es culpa mía (de nuevo mi personalidad magnética, seguro) que la puerta no se abriera y tuviéramos que esperar a que alguien apareciera con una llave maestra o sabe Dios qué para abrirla.

Y, sin la menor duda, es culpa mía que tuviera que estar veinte minutos a la intemperie, helándome las pelotas en la fría mañana madrileña, esperando a que nos recogieran para llevarnos al avión. Sin duda no supe hacerles ver a la media docena de autobuses («jardineras», creo que los llaman) que pasaron frente a nosotros que estábamos hasta los cojones de esperar y que hicieran el favor de parar y recogernos.

Claro, es lo que pasa cuando no te lees el manual de instrucciones. Cuando la ignorancia, con su atrevimiento habitual, se impone y toma las riendas. Si es que, a quién se le ocurre: ir a un aeropuerto sin conocer su funcionamento, habrase visto qué osadía.

Soy un ignorante y no estoy preparado para salir de casa; un palurdo provinciano que no sabe cómo funcionan las cosas en la gran ciudad. Es lo que pasa. Es así. Qué le vamos a hacer. Uno es de pueblo y se ponga como se ponga, no está preparado para la vida moderna.

A partir de ahora, cuando quiera viajar, mejor me limito al patinete, cuyo funcionamiento parece fácil de aprender, y me dejo de cosas tan complicadas como un aeropuerto. Será lo mejor.

PD: He intentado darle un giro jocoso a algo que, en realidad, merecería que el responsable de esas declaraciones fuera colgado por los adminículos reproductores. Al fin y al cabo, mi vuelo sólo tuvo un retraso de veinte minutos y, gracias a la eficacia de la capitana, llegamos a Asturias tan sólo cinco después de la hora programada. Lo mío fue una menudencia comparado con los problemas, realmente graves, que tuvieron muchos pasajeros. Que ahora venga el gobierno a decirnos que es culpa nuestra, de los pasajeros, por desconocer el funcionamiento de la terminal, parecería un mal chiste si no fuera una tomadura de pelo.

PPD: Puede que sea cierto que la mayoría de los gobiernos consideran tontos a sus ciudadanos. Pero éste parece empeñado en batir algún record en ese sentido Y, francamente, empiezo a estar hasta las pelotas de cosas como ésta. Sí, esas que se me helaron esperando. Por si a alguien le interesa, ya están mucho mejor, gracias.

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