Nicotina y neuronas

Acabo de leer una noticia que, francamente, me ha dejado perplejo. La ministra de sanidad ha afirmado que, tras un mes de aplicación de la ley contra el tabaco, ha visto que la cosa no funcionaba como ellos esperaban. Que una gran mayoría de los establecimientos públicos que tenían la opción de elegir entre permitir fumar o prohibirlo, han elegido lo primero; y no, como ellos habían previsto, lo segundo. Por tanto, si la tendencia se mantiene, en el plazo de un año, la ley se hará más estricta.

Se me cayó la mandíbula al suelo al enterarme de eso. Literalmente.

Pero vamos a ver, ¿en qué cabeza cabe que, si eres un hostelero y te dan dos opciones, elijas la que te va a hacer perder más clientes? ¿Es que el gobierno no había anticipado que, ante la disyuntiva, buena parte de los establecimientos iban a optar por permitir fumar? Joder, sumar dos y dos es más complicado que llegar a la conclusión de que si aceptas que se fume vas a perder muy pocos clientes (ningún fumador y, como mucho, algún no fumador) mientras que si lo prohibes vas a perder a todos los fumadores y, quizá, a muchos amigos de ellos.

Así que, ¿qué pasa? ¿Este gobierno vive en el país de Nuncajamás, o es que nos está tomando por tontos?

O sea, si realmente no son capaces de anticipar una reacción que hasta un niño de tres años vería venir, por Dios, apaga y vámonos: cierra el chiringuito y convoca elecciones. Porque, campeones, no estáis preparados para gobernar. No tenéis ni idea de cómo reaccionan las personas ante las cosas, así que mejor lo dejáis, abandonáis la política y os dedicáis a cualquier otra cosa para la que estéis capacitados. Porque para ésta, francamente, no.

Como no puedo creerme que nadie sea tan tonto, tan iluso o tan ingenuo, la única explicación lógica es que nos la están metiendo doblada, que desde el principio se ha planteado este recrudecimiento de la ley a un año vista y que la reacción de los establecimientos de hostelería no es más que una excusa. En pocas palabras: que se nos está tomando por tontos. Que el gobierno piensa que nos vamos a tragar cualquier patraña, por burda que sea.

La verdad, no sé cuál de las dos cosas me asusta más. Estar gobernado por una pandilla de incapaces es malo. Estar gobernado por un grupo de impresentables que piensan que los ciudadanos son tontos de baba, no es mejor.

En fin. Lo peor, ¿saben?, es que creo que es una combinación de ambas cosas. Que este gobierno vive en otro mundo (pero sin duda no en el que le ha tocado gobernar) y al mismo tiempo se cree que si mientes con el “talante” suficiente y el “buen rollo” adecuado, todo va a ir bien.

El tema no da para mucho más, en realidad. Bueno, a lo mejor, sí. Pero no es el momento, ni, seguramente, sea el lugar.

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