El Cosmos cierra los domingos (pero la Felicidad está en el ambiente)

No, no lo voy a hacer. No me voy a embarcar en una larga y extensa crónica de la HispaCon. El cuerpo me pide comentar muchas cosas y no precisamente en un tono amable. Pero lo dejaré para otro día, mejor.

Sin embargo, no puedo por menos que decir algo.

Que ha sido la HispaCon peor organizada de todas las que he visto.

Y que también ha sido, probablemente, en la que mejor me lo he pasado, una vez que comprendí el desastre que era aquello y decidió que mejor me lo montaba por mi cuenta.

Hay cosas que me gustaría saber, es cierto:

—Por ejemplo, dónde se metió ese fandom portugués que iba a acudir multitudinariamente; porque aparte de Barreiros, da Silva y sus amigos, no vi por allí mucha gente del país vecino.

—Cuánto cobraron los traductores simultáneos por traducir una frase de cada cinco, hasta el extremo de que era más fácil seguir el portugués original que tratar de comprender la traducción.

—A cuantos asistentes se les embarcó de pronto para que organizaran o participaran en una mesa redonda así por las buenas. Se intentó hacer conmigo y me negué. Y sé que se intentó con otras personas que accedieron. Me gustaría saber cuántos de los actos que finalmente se celebraron lo hicieron porque se abusó de la buena voluntad de los asistentes. Tengo la sospecha de que muchos.

—Si el acto de Laura Gallego fue financiado por SM y conseguido gracias a las gestiones de la AEFCFT; si el acto de Joao Barreiros fue conseguido a través de Bibliópolis (y supongo que financiado por la editorial); si buena parte de los contenidos de la HispaCon fueron diseñados, desarrollados y currados por los aficionados a la Saga de los Aznar; si unas cuantas mesas redondas y conferencias se improvisaron allí mismo sobre la marcha… ¿exactamente qué hizo Ignacio Agulló (y sí, personalizo en él, no es casual) aparte de lucir su palmito tardofranquista por el Congreso, quejarse del poco tiempo que tuvo para organizar las cosas (claro, que otros colectivos hayan hecho HispaCones con menos tiempo y les hayan salido bien es irrelevante), y tratar de embarcar a estos y a los otros para que les solucionaran el desastre que, estoy seguro, él mismo había creado sin ayuda de nadie?

Hay más cosas que me gustaría saber, por supuesto. Pero ya las iré dejando caer a medida que la organización haga público sus balance de resultados que, estoy seguro, estará lleno de autombombo y autocongratulaciones por el éxito obtenido. No suelo interferir en los vicios masturbatorios de los demás, pero me temo que cuando se hacen públicos, me resultan molestos y no voy a poder permanecer callado ante ello.

Como he dicho, me lo pasé muy bien. Volví a ver a viejos amigos es hice algunos amigos nuevos. Y, pese a que el “Cosmos” cerró el domingo, dejándonos un poco colgados y sin saber adónde ir, nos las apañamos para seguir pasándolo bien.

Y sí, la Felicidad estaba en el ambiente. A estas alturas ya habrá vuelto a su Valencia natal, pero estoy seguro de que no tardaremos en verla.

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