Ecce friki

Tomemos el siguiente chiste:

Lois Lane está entrevistando a Superman y le dice:

-Cuéntanos lo más extraño que te haya pasado últimamente.

Superman se lo piensa unos segundos y responde:

-Bueno, Lois, pues precisamente volaba yo el otro día, haciendo mi ronda habitual sobre Metrópolis, cuando he aquí que, en una azotea, veo a Wonder Woman, totalmente desnuda, tumbada boca arrriba, con las piernas bien abiertas y, para qué te voy a mentir, con pinta de estar pasándoselo bastante bien. Y, claro, uno no es de piedra. Así que no me lo pensé mucho y me lancé al ataque.

Lois dice:

-Menuda sorpresa se debió de llevar Wonder Woman.

Superman dice, con cara de circunstancias:

-Bueno, en realidad, quien se llevó la sorpresa fue el Hombre Invisible.

Ahora, analicemos las siguientes reacciones al chiste y clasifiquemos los distintos grados de frikismo que representan:

a) Frikismo cero: No sólo no te ha hecho gracia y lo encuentras patético, sino que aunque lo de Superman te suena vagamente (“el tío ese vestido de bandera americana que anda siempre con los calzoncillos por fuera como si fuese un fan de Madonna en sus primeros tiempos”) la Wonder Woman esa no tienes ni repajolera idea de quién es y no entiendes a cuento de qué vienen las carcajadas que hay a tu alrededor.

b) Frikismo moderado: El chiste te ha hecho gracia y has creído reconocer a todos los personajes. Tu sentido del humor tiende a lo deplorable. Además, claramente estás aún en Primero de Friki, pues has cometido un error clarísimo, que el siguiente individuo de la lista se va a encargar de hacerte notar.

c) Frikismo “enteradillo“: El chiste es imposible, dices. Ni en el universo DC ni en el universo Marvel ni en ningún otro universo de superhéroes que conoces existe personaje alguno que se llame El Hombre Invisible. Como mucho podría ser el personaje de Jules Verne o el de H. G. Wells, pero eso ya sería un cross-over demasiado extremo.

d) Frikismo “hard”: El chiste no se sostiene científicamente. Superman es sensible a todo el espectro electromagnético. Por tanto, su visión infrarroja habría detectado inmediatamente la presencia del Hombre Invisible. A patir de ahí seguiría una parrafada interminable explicando cómo funciona la vista de Superman y justificando científicamente todos sus poderes. Evidentemente, tarde o temprano se terminaría mencionando el relato de Larry Niven: “Hombre de Acero, mujer de kleenex”.

e) Frikismo conciliador: Bueno, es posible que no fuera el Hombre Invisible quien estuviera con Wonder Woman, sino la Mujer Invisible, de los Cuatro Fantásticos. Con lo cual el chiste podría ser cierto y además sería un interesante cross-over entre Marvel y DC.

f) Frikismo conciliador masturbatorio: No sólo es la Mujer Invisible la que está con Wonder Woman, sino que las dos se lo están haciendo pasar de miedo la una a la otra. Lógicamente, la llegada de Superman hace que la escena alcance un clímax de lo más interesante. ¡Ufff!

g) Frikismo conciliador masturbatorio “hard”: Wonder Woman y la Mujer invisible están allí dale que te pego. Además, la Mujer Inivisible, al poder crear campos de fuerza de todas las formas, tamaños y consistencias, está haciendo que las dos se lo pasen de vicio. Superman las ve, lógicamente a ambas, ya que su visión total le permite darse cuenta de que la Mujer Invisible está allí y lo que está haciendo y decide unirse a la fiesta y, de paso, avisar a Jimmy Olsen, su amigo el fotógrafo, para que inmortalice el asunto y el mundo entero pueda luego disfrutarlo. ¡Ay, madre!

h) Frikismo “experto” y un tanto ingenuo: En realidad encuentras difícil de creer la historia. En primer lugar Superman, un campeón del bien, nunca cedería de ese modo a sus bajos instintos. En segundo lugar, la escena de la entrevista no se sostiene. Al fin y al cabo, Superman y Lois son marido y mujer, no lo olvidemos. Difícilmente él le contaría en una entrevista que acaba de serle infiel y, precisamente, con Wonder Woman. Claro que, si estuviéramos en el universo anterior a Crisis en Tierras Infinitas, la cosa sería distinta, pues allí Superman y Lois no se casaron jamás (salvo que nos refiriésemos al Superman de Tierra-2, claro, eso sería otra historia) y siempre podríamos aceptar que, en ese momento, Superman está bajo la influencia de la kryptonita roja, que causa en él efectos imprevisibles. En cuyo caso el comportamiento descrito en el chiste podría ser aceptado.

i) Frikismo sin complejos: Joder, tío, el chiste mola. ¿Sabes más?

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