El sonido del… ufff

Me gustaba Peter Hyams. Siempre me había parecido un artesano competente que hacía películas que, sin ser obras maestras, resultaban entretenidas, se dejaban ver y quedaban en la memoria con un recuerdo agradable. Atmósfera Cero, 2010: Odisea dos, Capricornio Uno… incluso cosillas menores como Permanezca en sintonía o Apunta, dispara y corre han pasado a mi memoria personal de aficionado al cine como películas agradables que te hacen pasar, como mínimo, un rato entretenido.

Repito: me gustaba Peter Hyams.

Acabo de sufrir El sonido del trueno y aún estoy tratando de digerirla. Y, francamente, me está costando trabajo. Unos efectos especiales realmente pobretones, una historia sin pies ni cabeza, llena de sinsentidos, de frases que no se sostienen y conceptos que no significan absolutamente nada, carente de ritmo, de gracia, de la menor empatía con los personajes (¿personajes, qué personajes?)… un batiburrillo confuso de conceptos mal digeridos, secuencias de acción mal llevadas y clímax narrativos que no conducen a ninguna parte. Una película, en suma, que ha hecho que tenga ganas de abandonar el cine, algo que no me pasaba desde hacía mucho tiempo. Ni siquiera con la horripilante (en todos los sentidos) Van Helsing de Stephen Sommers me ocurrió esto: al menos aquélla era tan ridículamente exagerada que la opción de tomárselo a cachondeo y reírte desaforadamente con cada nueva tontería estaba a mi alcance. Aquí, ni eso.

No soy un espectador muy exigente. Me basta con que me entretengan un par de horas y estoy dispuesto a perdonar agujeros argumentales y premisas carentes de sentido con tal de que la historia sepa llevarme y me mantenga interesado. No ha sido el caso. En ocasiones me aburría, en ocasiones (pocas, por desgracia, al menos eso me habría mantenido entretenido) me reía de puro ridículo que resultaba lo que estaba viendo en la pantalla y, en general, me he pasado la mayor parte de la película moviéndome de un lado al otro de la butaca y pensando una y otra vez “Dios mío, a ver cuándo acaba esto”.

En fin. La película no merece que gaste mucho más tiempo hablando de ella. Así que mejor terminamos de teclear y nos vemos un par de capítulos más de Los Soprano antes de irnos a la cama.

Estáis avisados, en cualquier caso.

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