Silencios

El mundo está lleno de silencios.

Hay silencios tras los que se ocultan tormentas, secretos, misterios, miedos y esperanzas.

Hay silencios que no son más que vacío.

Hay silencios que están llenos de gritos.

Silencios que no acaban. Que no empiezan jamás.

Silencios en los que puedo descansar para siempre, tranquilo, en calma, como si todo a mi alrededor encajara y las preguntas no necesitaran respuesta alguna.

Silencios que son una herida abierta.

Silencios por los que navego como si me pertenecieran, y en el que las tormentas no son más que una amenaza lejana que no me inquieta.

El mundo está lleno de silencios.

Algunos los conozco. Otros, los temo. Otros, los deseo.

En algunos, un eco distante se desliza en ritmos incomprensibles que hacen que mi cuerpo no desee nada más.

Y en unos, al fin, me doy cuenta de que he llegado a casa, y no quiero irme nunca más.

Silencios. El mundo está lleno de ellos.

Me reconozco en algunos, me temo en otros.

Los hay que son tan parecidos a mí mismo que la sensación de sentirme duplicado es más real que el mundo que me rodea.

Y en otros, estás tú.

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