De asturconis misteriis

Cartel de la AsturCon 2005, de Enrique Corominas

Desde hace tres años, un grupo de locos asturianos nos venimos embarcando en la organización de unos modestos encuentros de ciencia ficción y fantasía dentro de la Semana Negra de Gijón. A esos dos o tres días que aprovechamos para reunirnos con amigos de toda España, comer, preparar unas mesas rendondas, comer, pasear por el recinto de esa feria gigantesca que es la Semana Negra, comer, comprar libros, comer, asaltar a nuestros autores favoritos, comer, charlar sobre nuestras cosas, comer, organizar un concurso de cuentos y, finalmente, comer, los hemos llamado AsturCon.

La de este año empezó ayer mismo de forma extraoficial, como hace casi siempre: fueron muchos los que llegaron, se reunieron en la Semana Negra y, sorprendentemente, quedaron para cenar.

Hoy darán comienzo, dentro de un par de horas, las distintas actividades de esta AsturCon: una mesa redonda en la que estarán presentes algunos de los mejores portadistas del género fantástico, otra dedicada a ese mundo casi desconocido que es la literatura fantástica para niños y jóvenes, una conferencia sobre el diseño y modelado de miniaturas metálicas, presentaciones de libros, sesiones de firmas y, por supuesto, comidas, cenas, desayunos y la ya tradicional cena oficial en un llagar cercano a la ciudad.

Van a ser tres días durante los que no es que vaya a dormir mucho. Pero, al fin y al cabo, quién lo necesita.

Supongo que lo lógico sería que, a mis cuarenta, dejara de meterme en estas cosas, me limitara a ejercer de figura respetable en el género y dejara que otros, si están lo bastante locos para ello, se pusieran a organizar saraos como éste. Sí, claro, lo lógico. Qué demonios es eso de la lógica. Y, además, a quien le importa.

Al fin y al cabo, ya lo dijo Paul Simon: “I’m still crazy after all these years”. Y que dure la locura, y que no perdamos las ganas de hacer cosas, qué demonios.

Generalmente, por eso de que soy un autor más o menos conocido dentro del mundillo de la literatura fantástica y de ciencia ficción, me toca ejercer de figura visible durante la AsturCon, lo que hace que el trabajo de personas como Belinda, Carolina, Javi, Iván, Marisa, Germán, Chus o Sergio pase desapercibido, cosa que es totalmente injusta, ya que a menudo son ellos los que hacen el verdadero trabajo, el realmente difícil, ese que no es visible pero sin el cual las cosas no funcionarían.

Y, por supuesto, todos esos amigos que no están oficialmente en la organización del asunto, pero nos echan una mano, como Chus Parrado, como Jorge Iván, como Paloma. Sin ellos es posible que la cosa funcionara, pero tengo mis dudas.

En cualquier caso, y mientras termino de despejarme con un café, trato de abrir los ojos sin que la luz me hiera demasiado y empiezo a saturar mi organismo de nicotina (y de alquitrán y de amoniaco, y de sabe Dios cuántas cosas más), me pongo a repasar lo que nos espera hoy, lo que puede pasar mañana y todas las cosas que pueden ir saliendo mal a lo largo del proceso. Son muchas. Muchísimas.

Sin embargo, no puedo por menos que recordar una frase de Shakespeare in love: “Al final todo se arregla. ¿Cómo? No lo sé, es un misterio”.

Y qué sería la vida sin unos cuantos misterios, ¿no?

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