Es un trabajo para…

Cálico Electrónico

Es casposo, cutre, políticamente incorrecto, no muy hábil, ligeramente patoso y nunca desfilará por una pasarela llena de cuerpos perfectos… y es nuestro, es indudablemente hispano, con ese humor corrosivo, iconoclasta, ligeramente negro y, desde luego, alejado de cualquier concepción de lo adecuado. Es Cálico Eléctrónico, y es un superhéroe: está ahí para salvar el mundo, vestido con sus mayas ajustadas y posando para la posteridad en una pose ¿heroica?

Podéis encontrar sus, hasta el momento, seis episodios (cinco de la primera temporada y el primero de la segunda) en www.calicoeletronico.com. Desde la impecable animación a las excelentes voces, pasando por unos guiones gamberros y enormemente divertidos (y no olvidemos las hilarantes tomas falsas o las sesiones de casting al final de cada episodio) todo en Cálico Electrónico tiene un aspecto profesional que no tiene nada que envidiar a muchas series de animación que hoy en día hacen furor en canales como Cartoon Network. De hecho, sería buena cosa que algunas productoras de animación de nuestro país, cuyos productos van de lo insulso a lo directamente horripilante, tomaran buena nota de lo que están haciendo estos muchachos en la web. Cada episodio (con una economía de medios enviable, mucha imaginación y grandes dosis de ingenio) demuestra que se pueden hacer productos entretenidos, innovadores y con un acabado más que profesional simplemente con un buen conocimiento del medio y las herramientas y, por supuesto, con talento.

La serie está realizada en flash, una herramienta que, en principio, nació simplemente como un modo de hacer más atractivo y dinámico el aspecto de una página web, pero que con el tiempo está demostrando que sus posibilidades van mucho más allá. Los creadores de Cálico Electrónico lo están demostrando en cada episodio con una animación sencilla pero efectiva y, sobre todo, creíble.

Cálico Electrónico

Los argumentos de cada episodio no tienen desperdicio: esos niños mutantes de San Ildefonso que son una especie de “reverso tenebroso” de las Super Nenas, ese Corretón con su inconfundible acento andaluz (“aquí e’toy porque he venío…”) o ese hombre lobo que, cuando la luna se oculta, se convierte en algo mucho más temible: un hombrecillo de bigote algo charlotesco que, en un inglés totalmente macarrónico insiste en decir una y otra vez “I went to the White House” y cuya presencia termina provocando que Cálico, en un ataque de terror, propicie la reaparición de la luna para que vuelva a metamorfosearse en el, sin duda más inofensivo, hombre lobo.

Destacar el estupendo trabajo de los actores (no sé si profesionales o amateurs) que prestan sus voces a los distintos personajes. Tanto el propio Cálico Electrónico como los villanos de turno de cada episodio están magníficamente caracterizados, tanto en apariencia como en ademanes o en voz y son el vehículo perfecto para ese humor gamberro e iconoclasta que es el sustento de la serie.

Un humor, como he dicho, netamente español: bruto, negro y sin pararse en miramientos. Una auténtica bocanada de aire fresco en estos tiempos de corrección política que nos invaden.

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